Benaguasil
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La vida cotidiana se ha trasladado a Instagram, Twitter y Facebook a golpe de hashtag, donde encontramos una vía de comunicación para compartir historias, ayudar, indignarnos y divertirnos, mientras dure el confinamiento

La vida cotidiana se ha trasladado a Instagram, Twitter y Facebook a golpe de hashtag, donde encontramos una vía de comunicación para compartir historias, ayudar, indignarnos y divertirnos, mientras dure el confinamiento

Bajo el #YoMeQuedoEnCasa, clases de zumba, yoga, cocina, recitales de poesía, conciertos de cantantes famosos y no tan famosos en streaming, los vídeos de la tía Pepa de “Mi Tía Pepa y yo” https://cutt.ly/ztMq09X , ofertas de comida preparada a domicilio, cursos online, memes, mucho humor e incluso almas solidarias que ofrecen su ayuda a los vecinos más necesitados.


Mi Tia Pepa y yo

Hace tiempo que internet y las redes sociales se habían convertido en una ventana al mundo, pero nunca imaginamos que llegaría a ser tan esencial para poder comunicarnos con el exterior. Tal es así que no solo se han convertido en una herramienta social o profesional, sino que durante estas semanas que nos vemos obligados a confinarnos en casa para hacer frente al Coronavirus, se han convertido en una herramienta vital, como vital es comunicarse para el ser humano.

Antes de la pandemia, los españoles pasaban una media de tres horas y quince minutos al día en internet. Actualmente, según las operadoras españolas, dicho tiempo ha aumentado exponencialmente. El tráfico general ha experimentado incrementos cercanos al 40% mientras que el uso del móvil ha aumentado alrededor de un 50% en la voz, y un 25% en los datos.

Está claro que las redes se han convertido en nuestro refugio, en nuestra salvación. Gracias a ellas, podemos seguir compartiendo nuestros pensamientos, miedos, quejas y esperanzas. Porque compartir y comunicarse forma parte intrínsecamente del ser humano. Y si no lo hiciéramos, podríamos incluso llegar a enfermar de tristeza y soledad. Así pues, desde nuestras casas, donde nos hemos convertido en héroes sin quererlo, las redes nos ayudan a sobrellevar el encierro, a aguantar la cuarentena por el bien común, por el bien de la humanidad.

Quién lo iba a decir semanas atrás, cuando las redes todavía eran consideradas por algunos como un pozo lleno de egos narcisistas. Lejos de esta realidad, las redes sociales nacieron para conectar a la gente en un momento que esta lo demandaba como consecuencia del ritmo de vida que llevamos y por el poco tiempo que nos quedaba para socializar, pero ahora, más que nunca, hacen honor a su nombre y se han convertido en “nuestra red social”, que tira de todos nosotros para aguantar un día más y subir nuestra moral en la que es nuestra actual lucha global.

Desde Paola Jarén teletrabajando y confinada en casa, quiero rendir homenaje a las REDES SOCIALES y a la maravillosa necesidad del ser humano de comunicarse y por lo tanto, mi objetivo es seguir ofreciendo tanto a mis clientes como a mis seguidores, los mismos servicios adaptados a los tiempos que corren, porque la comunicación es mi razón de ser y existir.

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